INTRODUCCIÒN
Desde sus comienzos, la ciencia tuvo como objetivo inalterable descubrir la verdad, a través de la prueba y la razón, para que esta contribuya a construir el conocimiento que a su vez permitiera lograr una mejor calidad de vida, dominando la naturaleza y creando nuevas técnicas que faciliten el trabajo del hombre.
Esta búsqueda continua, innata e inherente al hombre y tan útil para su propia superación, ha dado a veces resultados trágicos para la humanidad: ha creado armas de destrucción masiva, biológicas y nucleares, nuevas enfermedades, y ha esclavizado el hombre a la técnica y alejado de la sociedad, que por su ausencia le es imprescindible; con la intervención de la genética es capaz de crear formas artificiales de vida y con la robótica, inteligencia artificial.
Ha intentado desafiar la sabiduría de su naturaleza evolutiva, ha perseguido encarnizadamente la perfección, que a tal extremo puede llevarlo a la extinción.
Con este notable dominio del sobrehumano, el hombre juega a ser Dios. Por lo tanto, el único peligro que amenaza al hombre y al destino del Mundo, es el propio hombre.
La ciencia no es buena ni mala, solo contribuye a profundizar nuestros conocimientos, todo depende de la utilización que le demos a sus resultados, con cuanta conciencia y responsabilidad se tome aquello que condicionará nuestra vida.
Debemos ser razonables y poseer un fuerte sentido común que nos mantenga unidos a nuestra realidad y naturaleza. Somos consientes que no es posible solucionar los problemas sociales utilizando únicamente la lógica.
OBJETIVOS GENERALES
OBJETIVOS ESPECIFICOS

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